Una OL de las que ganan campeonatos. Cowboys 31 – Giants 21

New York Giants v Dallas Cowboys

Los equipos que han ganado títulos, no los han logrado por un golpe de suerte (por norma general). Afectan diferentes factores, pass rush, secundaria, receptores, juego terrestre… y sobre todo se suele mirar al QB. Ese jugador que pasa de ser un héroe a ser el mayor villano con sólo 2 partidos malos. Y no, en 2 encuentros el jugador no se ha olvidado de cómo se juega a este deporte. Muchos a menudo no recuerdan que si un QB no tiene tiempo para desarrollar su juego está condenado al fracaso.

Anoche en el AT&T Stadium de Dallas se juntaron dos de esos jugadores. Aquellos que suelen acumular muchas risas a su costa, inmerecidas habitualmente. Pero ya sabemos cómo es el aficionado en general, es mucho más sencillo reírse de lo ajeno y no mirar a los problemas propios. Y me incluyo, si los Ravens pasan por encima a Tampa como la semana pasada, me lo tomo a chiste cuando quizás mi equipo tiene problemas muy cercanos a esos.

Pero no, este año Eli Manning no es aquel jugador objeto de burlas y mofas. No. Sólo lleva 5 pases interceptados, 10 menos que la temporada pasada a estas alturas. Empezó con 4 en dos partidos, lo que llevó a esos depredadores de QBs a lanzarse sobre él como el león sobre el antílope que va a ser su cena. Pero en la W3 todo cambió, la OL se reajustó y pese a fallos (alguno más grave que otro), McAdoo pudo, por fin, poner en practica su playbook y que Eli viese las maravillas de jugar así, minimizando riesgos. Si queréis entenderlo mejor, Rubén Ibeas lo explicó en NFL Hispano hace unas semanas. Desde entonces, sólo una intercepción y 11 TDs. Y la OL, repito, no es la mejor del mundo, aguanta lo justo y a veces ni eso, pero durante 2-3 partidos le dejaron desarrollarse a Eli.

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Pero no iba a hablar del 10 de los Giants esta vez, no, aunque me desvío. Iba a hablar de esa maravilla que es Dallas en ataque. Ese equipo que vi en preseason dar pena, que perdió a Sean Lee y que todos dábamos por muertos antes de empezar. Ese equipo que tiene una OL que gana campeonatos. Porque no, no tienen más que una defensa correcta, pero con esa linea no hace falta más. Si DeMarco Murray sigue sin bajar de 100 yardas en cada encuentro no es sólo gracias a que por fin su talento sale a la luz. Es gracias a que sus compañeros no le abren espacios, no le abren huecos, le abren auténticos canales por los que podría pasar un transatlantico. Es una delicia verles jugar, ver que apuestan mucho por la carrera, que no abusan del pase y que cuando lo hacen tiene un sentido. Dallas “mola”.

Soy un defensor del juego terrestre. Me fascina desde el día 1 que empecé a ver football. Esos jugadores que luchan yarda a yarda, que a veces se topan con auténticos muros que incluso son compañeros suyos. Pero “ay” el día que esos compañeros saben lo que hacen y todo con un sentido. Una armonía, un juego coral, todo está planeado, todo se ejecuta al unísono, como una orquesta, como un equipo. Murray es muy bueno, no es el mejor RB de la liga (al menos hasta que solucione sus problemas con los fumbles), pero es el mejor para Dallas.

Aunque volviendo a aquellos criticados de forma desmesurada, Tony Romo se lleva la palma. En el podcast lo habréis podido oír alguna vez, bajo presión fallaba y a veces le culpaba, pero siempre dejábamos ese poso de duda sobre el playcalling o sobre no tener tiempo para lanzar. Ayer, llegó a tener hasta 7 segundos en alguna jugada. ¡Y me ilusiono yo cuando Eli tiene más de 2! Lleva un 13/3 en TDs/INTs en las victorias de Dallas, pero juega como nunca. Y no, a sus 34 años, Tony Romo no es mejor que el año pasado. Habrá entrenado este verano, como todos, pero esa mejoría no es magia. Su linea le hace grande. Muy grande.

¿Y sabéis a quién me recuerda? Nada de Seattle, San Francisco o Denver, no. Quitando que, al ritmo que van no entrarán en playoffs por wildcard, estos Cowboys se asemejan mucho a los Ravens de 2012. Aquel Joe Flacco que se creció en el tramo final de la temporada, que parecía que jamás fallaba, que si lanzaba un pase largo tenía un sentido. Aquel Flacco al que su linea le daba una vida para lanzar y que le generaba una tranquilidad que en 2013 desapareció. Y las criticas le llovieron tanto a Flacco como a su backfield (Rice pasó de 1143-9TDs a 660-4). ¿La diferencia? Entre otras cosas, esa OL que les dio el paso para ganar un campeonato. Si aguantan el nivel, este es el año de Dallas. Este es el año de Romo.

PD: Que Rubén también ha explicado lo de Dallas en su sección. Por si queréis entenderlo mejor que sólo con sensaciones de un servidor.