Matthew Stafford, enemigo público número uno

Por Samuel Velázquez –   

Como cualquier otro gran circo deportivo, la NFL tiende a crear y devorar estrellas a una velocidad pasmosa. Durante la temporada de football la prensa, televisión e internet se llena de analistas que despiezan todas y cada una de las jugadas de la liga, comentaristas que nos cuentan que ocurre en el césped y gurús que generan corrientes de opinión, en ocasiones bien fundamentadas y preparadas y en otras ocasiones… no tanto.

Este 2013 ha sido el año de Jamaal Charles, de Josh Gordon, de Luke Kuechly, de Nick Foles… sus espectaculares actuaciones han acaparado la mayoría de los focos de manera merecida. En el lado contrario otro puñado de jugadores han sido criticados, señalados y casi crucificados. A bote pronto a todos nos vienen a la cabeza los nombres de Matt Schaub, Roddy White, Eli Manning, Victor Cruz y el hombre que nos ocupa hoy, Matthew Stafford, quarterback de los Detroit Lions.

Stafford ha acabado la temporada fuera de playoffs una vez más, con un récord de 7-9, un porcentaje de pases completados de 58,5%, el peor de toda su carrera si no contamos el año rookie, con menos yardas que en los dos últimos años y marcando su récord de pases interceptados, 19. Estos números son resultado de un final de año nefasto, que han encendido las alarmas de muchos gurús que han visto en Matthew Stafford un nuevo puching-ball al que atacar.

Hasta la jornada de bye de los Lions, que tuvo lugar en la novena semana de competición, Stafford acumulaba 2617 yardas y su ratio de TD/INT era de 2,67 con actuaciones estelares como los 4 touchdowns ante los Brown o las 488 yardas y el drive ganador ante Dallas Cowboys. Es decir, camino de una temporada similar a la de 2011, cuando los Lions llegaron a postemporada y Stafford superó las 5000 yardas y los 40 touchdowns. Sin embargo desde entonces sus números han bajado de manera dramática. No han tardado de aparecer los críticos que le acusan de ser un quarterback indisciplinado, que abusa del pase a Calvin Johnson, al que le resbalan sus pases interceptados…hemos podido leer de todo estos días, hasta gente que cuestionaba si Stafford tenía nivel para jugar en la NFL y lo comparaba con Gabbert.

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Como aficionado de los Detroit Lions es lógico pensar que mi opinión sobre Matthew Stafford puede ser subjetiva, pero no tengo ningún problema en criticar las actuaciones de mi equipo, como más adelante voy a hacer, y lo que es cierto es que he visto toda la temporada del quarterback de mi equipo y por tanto tengo plena conciencia de todos los factores que han influido en el rendimiento de Stafford y que a ciertos gurús se le pueden escapar.

El bajón de rendimiento de la segunda mitad de temporada no ha sido solamente de Stafford. El 2-6 final tiene muchos protagonistas, prácticamente en todas las posiciones de los Lions. Los últimos partidos de Reggie Bush son una vergüenza para un running back con su salario y status en la liga, incluso borrándose del partido en Philadelphia por un “golpe en el calentamiento”. No contento con eso, sus declaraciones han sido incendiarias, discutiendo a Jim Schwartz o exigiendo una reunión de equipo de manera unilateral, sin consultarlo antes dentro del vestuario. Pese al buen rendimiento de Joique Bell la carrera de Detroit en estos partidos ha vuelto al nivel de años anteriores, obligando a Stafford a lanzar más en situaciones comprometidas.

El cuerpo de receptores de los Lions es probablemente la mayor mentira de toda la NFL. Sí, está Calvin Johnson, el mejor receptor de la liga. Y después… ¿qué? Nate Burleson, un veterano que se ha pasado lesionado la mitad de la temporada y que en recepciones cortas es fiable pero nada más. Kris Durham o, como se le conoce en Detroit, Dropham. Yo creo que está todo dicho con esto, un hombre que ha tenido un par de big plays en todo el año y se acabó. Ogletree fue firmado a mitad de temporada por la lesión de Broyles, que apenas ha podido sumar este año y en el puesto de tight end Stafford cuenta con Pettigrew, buen bloqueador pero mediocre receptor y Joe Fauria, un rookie undrafted que ha demostrado muy buenas maneras este año, sobre todo recibiendo, pero que no deja de ser un rookie con los riesgos que eso conlleva, como el pase interceptado la semana pasada ante los Giants. Se dice que Stafford abusa de Calvin Johnson y es cierto, pero no es solo por la calidad de Johnson, si no por la falta de confianza de Stafford en el resto de sus receptores que no han dado la talla a la hora de la verdad.

Leones

Así pues tenemos a una ofensiva que en todos sus aspectos ha flaqueado en los últimos dos meses, con excepción de una línea ofensiva a la que hay que halagar por su espectacular rendimiento durante toda la temporada, creando auténticas autopistas para Joique Bell o dando tiempo suficiente a Stafford para tomarse un refresco y rellenar un crucigrama antes de lanzar el balón. Sin embargo, tu línea ofensiva puede ser la mejor del mundo que con un mal playcalling no hay nada que hacer, y el de Scott Linehan, coordinador ofensivo de los Lions, ha llegado a ser ridículo en algunos momentos, como 3&18 en los que prácticamente grita a todo el mundo que va correr o 3&1 en los que no planta ni un solo corredor en el campo, aunque sea para disimular. En esta liga solo Peyton Manning canta sus jugadas y la mayoría de quarterbacks se limitan a ejecutar lo que le cantan desde la línea, para bien o, como en el caso de Stafford u otros quarterbacks como Romo, para mal.

Por último, Linehan no es el único problema dentro del staff técnico. Jim Schwartz, head coach eminentemente defensivo, ha reiterado en multitud de ocasiones que la posición, técnica, juego de pies, etcétera de Stafford estaba bien y no había que trabajarla. Mire, caballero, no. Matthew Stafford es un quarterback joven, con un grandísimo brazo, pero que en toda su carrera no ha tenido un solo entrenador que trabaje codo con codo con él y eso se nota. Stafford y Calvin Johnson han desaprovechado cinco años de su carrera con un entrenador dejado con la ofensiva e indisciplinado en la defensa, que es una de las más penalizadas de toda la liga.

La directiva ha dado el golpe de timón necesario y ha contratado como nuevo entrenador a Jim Caldwell, un hombre del que Peyton Manning habla maravillas y que convirtió a Flacco en la pasada postemporada en una auténtica bestia. En la primera entrevista, en la que estuvo presente Stafford, Caldwell apareció con una recopilación de las jugadas del QB y explicó cuál sería su trabajo para mejorar las prestaciones del de Tampa. Si bajo las enseñanzas de Caldwell Stafford tampoco es capaz de rendir al nivel esperado habrá que cuestionarse entonces si es el hombre indicado para el puesto, pero no ahora. Que los gurús busquen otro muñeco al que aporrear.

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