La sonrisa pícara de Mike Tomlin.

Ya han pasado unos días, pero no he tenido tiempo antes ni de ver el partido entre Baltimore y Pittsburgh, ni de comentar la acción polémica del encuentro. Antes que nada, queda destacar una vez más la gran mejoría que ha experimentado Pittsburgh, un equipo que parecía acabado, falto de ideas y condenado a un nuevo fracaso en regular season tras su 0-4 inicial, que ha sabido sacar lo mejor de sí, la mejor versión de Roethlisberger, que lanza cual chaval de 23 años que no se cansa.

A eso, como ya comentamos en la última entrada, se le añade un Antonio Brown en su explosión definitiva, siendo un receptor determinante como los Steelers esperaban de él cuando perdieron a Mike Wallace en la agencia libre. La recuperación de Heath Miller ha vuelto a dar otra opción de pase fiable al QB como lo fue el año pasado. Y además de los otros receptores, la entrada de Bell en el backfield ha sido un gran soplo de aire fresco. No sólo aporta en carrera, buscando huecos imposibles, avanzando yardas en segundos y terceros esfuerzos cuando la defensa cree tenerlo controlado. No. Además resulta otra gran opción en el pase, en jugadas de screen que dan una nueva variante al ataque. Finalmente, pese a que la defensa sigo manteniendo que esta mayor y no le quedan muchos trotes, que Ike Taylor sigue siendo la viva imagen de la irregularidad alternando jugadas magníficas con otras realmente malas, tienen puntos buenos. Han dado alternativas a jugadores como Jarvis Jones y, sobre todo, la nueva juventud de Troy Polamalu, insertado casi permanentemente en el box, sin saber si va a saltar sobre el QB en un blitz o si sólo busca descentrar y se irá a la cobertura. Pero sea como sea, vuelve a ser ese elemento intimidatorio que los Steelers habían perdido últimamente.

Todo ello esta comandado por Tomlin. Y no, nunca me ha caído bien. Cosas como la del jueves no ayudan a cambiar esa opinión. Para quien no lo viese, Jacoby Jones se iba absolutamente sólo. imparable en un retorno hacia el TD, cuando, de repente, vemos que llega Cortez Allen haciendo un tackle magistral para pararle. En directo todos, incluido Chris Collinsworth en la retransmisión, pensamos que había sido una jugada perfecta de Allen recuperando terreno. Y no le quito mérito, pero es que no llegaba.

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Ahí entra en juego Tomlin. Las repeticiones le muestran en la banda, al lado de Jones, observando claramente como llega el retornador, metiendo el pie en el campo con un gesto de no darse cuenta que pasaba (es un genial actor), obligando a Jones a cambiar su ruta y permitiendo un Allen llegase a él. Su sonrisa picara tras la jugada le delataba. Pensaba que nadie le veía, porque los árbitros no pitaron nada, pero con tanta cámara era imposible librarse. Gano Baltimore y no llegó a nada, pero estas conductas antideportivas deben desaparecer. Porque Tomlin, si querías ganar, enseñarle a tu kicker a no adelantarse a los snaps y quizás lo hubieses hecho. Pero así, no es el camino.

Obviamente el HC de los Steelers ya se ha disculpado:

“As head coaches, we’re held to higher standards of conduct, and that blunder fell woefully short and in that vein I accept … the repercussions of a blunder of that nature, I embrace it. With my position comes preserving the integrity of the game of football.”

Aunque también es cierto que destacó que le sorprendía que su acción fuese percibida como intencionada. Pues vaya disculpa. Como dije anteriormente, es un grandísimo actor. Mejor que muchos de Hollywood.

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