Matthew Stafford, el engranaje central de los Lions.

Por muchos odiado. Por otros amado. Y a otros ni les va ni les viene. Stafford es un QB a la vieja usanza, un jugador con un brazo prodigioso, de esos cuatro que a lo largo de la historia han logrado más de 5000 yardas de pase en una sola campaña. Y sin embargo eternamente cuestionado, incluso tras su renovación, porque todos pensamos que podía dar más de sí con el talento que tiene.

El pequeño Matt nació un 7 de febrero de 1988 en Tampa, Florida. Hijo de John y Margaret, comenzó viviendo en Dunwoody, Georgia, mientras su padre acudía a la universidad del mismo nombre aunque fue clave su mudanza a Dallas, Texas, donde acudiría a estudiar al Highland Park High School. Como resulta lógico, también jugaría allí al football, coincidiendo con uno de los mejores entrenadores del panorama del football de instituto en Texas, como es Randy Allen, lo cual le llevaría a ser uno de los QBs más destacados en todos los rankings dentro de la clase de 2006, a la que también pertenecía Tim Tebow.

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¡Y no solo jugaba al deporte al que se acabaría dedicando! También estaba en el equipo de baseball, jugando de primera base y coincidiendo con compañeros que al final acabarían logrando llegar a la MLB, como son los pitchers Clayton Kershaw and Jordan Walden. Pero una temporada realmente mala como junior, lanzando menos de 2000 yardas y 11 intercepciones, hizo que se replantease sus prioridades, aparcando el baseball para centrarse en el football. Ello llevó a que lograsen una temporada perfecta, 15-0 y título de su división en Texas, dejando por el camino a equipos liderados por Jevan Snead o Ryan Mallett. Al segundo todos le conocemos como el actual backup de Brady, el primero tuvo una buena carrera universitaria, pero en NFL solo llegó a formar parte del equipo de práctica de los Buccaneers.

No solo eso, es que centrado solo en este deporte, lanzó más de 4000 yardas incluso sin jugar los 3 primeros partidos de la temporada por lesión. Una máquina imparable. Los trofeos como gran promesa caían uno detrás de otro, MVPs y premios al mejor brazo. Las webs que realizaban los rankings de los recruits no se lo pensaban y le catalogaban como un jugador 5 estrellas. Rivals y ESPN además le situaban como el mejor QB de su promoción, no así Scout, que le ponía en segundo lugar. Sin estar en NCAA, el archiconocido Mel Kiper pronosticó que, cuando se presentase, sería numero 1 de su draft. No se equivocaba.

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Stafford se graduaría temprano del instituto, permitiéndole entrar en la universidad en el mes de enero. Eligió Georgia, en lo que sería un buen año para los recruits de los Bulldogs, ya que además de a Stafford, consiguieron los recruits de gente como Knownson Moreno o Geno Atkins (el cual solo tenía 3 estrellas en los rankins previos). Eligió el número 7 y se convirtió en el primer QB freshman en ser titular desde 1998 en Georgia. Pero 2006 no sería precisamente su mejor año. Debutó oficialmente ante Western Kentucky 3/5 para 40 yardas y 1 TD, aunque no se haría 100% con el puesto hasta el tercer encuentro. En ese partido, Joe Tereshinski III se lesionaría, haciendo que Matthew tuviese que salir a jugar. Los Bulldogs ganaron, pero Stafford estuvo desastroso, lanzando 3 intercepciones.

Se fue asentando poco a poco en el puesto durante la lesión de Tereshinski, lo que hizo que al final, su entrenador le acabase nombrando QB1 para el resto de la campaña. Esto llevó a actuaciones realmente buenas, como contra Georgia Tech liderando el drive de la victoria o ante Auburn, rankeada como quinta mejor universidad en aquel momento, que salió derrotada tras un gran partido del QB. Acabaron jugando la Chick-fil-A Bowl, la cual perdían por un abultado 21-3 al descanso y que en cuanto se enchufó Stafford, lograron remontar para acabar 31-24 sobre Virginia Tech. Matt acabaría la temporada con números regulares, 1749 yardas, un 52.7% de completos, 7 TDs pero 13 picks, cifras que mejoraron en los siguientes años, como suele ser habitual. Además queda el hecho de que no perdió ninguna Bowl en sus 3 temporadas, siendo MVP ofensivo en la primera, MVP total en la Capital One Bowl en 2009 y arrasando en la Sugar Bowl de 2008 a Hawaii por 41-10, cuando los Warriors llegaban con 12-0 al partido. Pero nada tuvieron que hacer ante una defensa realmente imparable aquel día.

Passing Rushing
Year Comp Att Yards Pct. TDs Int Rating Att Yds Avg TD
2006 135 256 1,749 52.7 7 13 109.0 47 191 4.1 3
2007 194 348 2,523 55.7 19 10 128.9 39 −18 −0.5 2
2008 235 383 3,459 61.5 25 10 153.9 55 40 0.7 1
Totals 564 986 7,731 57.2 51 33 133.4 141 213 1.5 6

Los 25 TDs en 2008 suponían un nuevo récord de la universidad, quedándose también como segundo con más yardas de pase en una temporada.

Stafford elegiría entonces renunciar a su año senior para presentarse al draft de la NFL de 2009. Ya algunos analistas lo situaban como número 1 el año anterior, luego en 2099 no tenía discusión. El día anterior al draft lo apalabró con Detroit, que le elegirían con su primera elección, firmando un contrato con 41.7M$ garantizados, el más alto de la historia hasta que llegó Bradford en 2010 con sus 50M$ garantizados con los Rams. Por algo se cambió el convenio, a ese ritmo ahora estaríamos hablando de salvajadas insostenibles. Jim Schwartz lo nombraría QB titular sin dudarlo para todo el año. Afirmó que no se trataba de un experimento, que no era una prueba. Así, Stafford se convertía en el primer QB rookie titular en la franquicia de Detroit desde que lo fue Greg Landry en 1968. Del resto de su carrera en la NFL, casi todos conocemos lo más importante. Regular tirando a mal su año rookie y con 2010 casi en blanco por sus lesiones en el hombro, desde 2011 con Calvin Johnson, sus números se multiplicaron. Una pareja imparable.

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